La presencia inusual de libélulas en Bariloche volvió a llamar la atención de residentes y turistas. En los últimos días, una verdadera irrupción de estos insectos se hizo visible en la costa del lago Nahuel Huapi, así como en viviendas, comercios y oficinas. Aunque muchos asocian su aparición con la llegada de precipitaciones, esta vez las libélulas abundan y la lluvia no aparece.
El fenómeno recuerda a lo ocurrido en la primavera de 2012, cuando también se registró una invasión similar en la región. En esta oportunidad, además de Bariloche, se reportaron grandes concentraciones de libélulas en Junín de los Andes y Comodoro Rivadavia.
Valeria Fernández Arhex, investigadora del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias de Bariloche (IFAB–INTA–Conicet), señaló que estos insectos son habituales en ambientes de agua dulce como lagunas, arroyos y riberas patagónicas. “No son agresivas ni peligrosas para el ser humano y cumplen un rol ecológico clave al controlar poblaciones de mosquitos”, explicó.
La especialista indicó que su aparición masiva podría estar relacionada con el aumento de la temperatura de los últimos días y la gran disponibilidad de insectos para alimentarse, condiciones que favorecen el apareamiento. “El calor acelera la maduración de las ninfas acuáticas y permite que muchas lleguen a la etapa adulta al mismo tiempo”, detalló.
¿Realmente anuncian la lluvia?
En la cultura popular, las libélulas son consideradas “mensajeras” de la lluvia y símbolos de pureza. Suelen aparecer en jornadas cálidas, húmedas y con poco viento, condiciones que suelen preceder a las tormentas. Pero los biólogos aclaran que comparten el mismo escenario climático, no que lo anticipen.
“Después de periodos lluviosos, aumentan charcos, lagunas y cursos de agua temporarios, lo que mejora el hábitat para las ninfas. Por eso, es más común ver libélulas antes o después de las lluvias”, precisó Fernández Arhex.
Dependiendo de la especie, las libélulas adultas miden entre 4 y 7 centímetros. Tienen cuerpos robustos, colores vivos o metálicos, y ojos grandes que les otorgan casi 360° de visión. Sus cuatro alas transparentes permanecen extendidas aun en reposo.
En su etapa adulta, son depredadoras muy eficientes: una sola libélula puede cazar cientos de mosquitos por día, convirtiéndose en un “insecticida natural”.
Las libélulas tienen un ciclo bifásico. Los huevos se depositan en el agua o en plantas cercanas. Tras la eclosión, las ninfas pueden vivir sumergidas durante meses o incluso años, escondidas entre rocas, juncos o sedimentos. Finalmente, emergen para transformarse en adultos alados, que viven alrededor de 60 días.
Fuente: Medios.







