El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este martes que el Nivel general del Índice de precios al consumidor (IPC) registró un alza mensual del 2,9% en enero de 2026. Si bien la cifra muestra una continuidad en la dinámica de precios, el dato más preocupante para el bolsillo de los trabajadores es el comportamiento del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, que escaló un 4,7%, situándose muy por encima del promedio general.
De acuerdo con el informe técnico, esta división fue la que tuvo mayor incidencia en todas las regiones del país. Los aumentos estuvieron motorizados fundamentalmente por las subas en Carnes y derivados y, de forma más aguda, en Verduras, tubérculos y legumbres. En el Gran Buenos Aires, por ejemplo, se registraron incrementos críticos en productos básicos: el tomate redondo saltó un 92,6%, la naranja un 30,1% y la papa un 29,6% en tan solo un mes.
Detrás de los alimentos, la división de Restaurantes y hoteles se ubicó como la segunda de mayor aumento con un 4,1%, vinculada a la estacionalidad del período estival. Le siguieron Comunicación (3,6%) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,0%).
En el otro extremo, los sectores que registraron las menores variaciones en el primer mes del año fueron Educación (0,6%) y Prendas de vestir y calzado, que incluso mostró una deflación del -0,5% a nivel nacional.
Al analizar los precios por categorías, los Estacionales lideraron el incremento con un 5,7%, seguidos por el IPC Núcleo (2,6%) y los precios Regulados (2,4%).
Geográficamente, el impacto de la inflación no fue uniforme. La región del Noroeste presentó la suba más alta con un 3,8%, seguida por el Gran Buenos Aires con un 3,0%. En tanto, la región Pampeana, el Noreste y la Patagonia igualaron el promedio nacional del 2,9%, mientras que Cuyo registró la variación más baja con un 2,8%.
Con el dato de enero, la variación interanual alcanzó el 32,4%. El informe técnico del INDEC permite observar una desaceleración respecto a los niveles de principios de 2025, cuando la inflación interanual rozaba el 67%. Sin embargo, la presión sobre los bienes de consumo masivo sigue siendo el principal foco de tensión para la economía de los hogares, con servicios que acumulan un alza del 42,1% en los últimos doce meses, frente al 28,1% observado en los bienes.
Radiografía de una escalada: la evolución de los precios desde mayo
Al analizar la trayectoria del Índice de Precios al Consumidor en los últimos nueve meses, se observa una tendencia de crecimiento gradual y sostenido que parece haber encontrado un nuevo piso en el último bimestre.
Desde el piso registrado en mayo de 2025, cuando la inflación mensual fue del 1,5%, el indicador inició una curva ascendente que no se detuvo. Durante el invierno del año pasado, las variaciones se mantuvieron por debajo del 2%, con registros del 1,6% en junio y un doble 1,9% en los meses de julio y agosto.
Sin embargo, el último tramo de 2025 marcó una aceleración más pronunciada en el costo de vida:
- Septiembre: 2,1%
- Octubre: 2,3%
- Noviembre: 2,5%
- Diciembre: 2,8%
El dato de enero de 2026 (2,9%) consolida esta aceleración, situándose casi al doble del valor registrado en mayo del año anterior. Esta dinámica muestra que, a pesar de que la inflación interanual ha bajado significativamente respecto a los picos de principios de 2025 (cuando superaba el 60%), la presión mensual sobre los precios ha retomado un ritmo alcista que impacta de manera directa en el poder adquisitivo de los sectores populares.
Esta progresión mensual es la que explica que, tras tocar un mínimo interanual del 31,3% en septiembre, el indicador anualizado haya vuelto a subir hasta cerrar el primer mes de 2026 en un 32,4%.
El golpe al plato: los alimentos que más subieron
Dentro del sensible rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que con un 4,7% fue la división con mayor incremento en enero, el impacto fue dispar pero contundente en productos de consumo masivo. Esta suba estuvo traccionada fundamentalmente por los productos estacionales, que a nivel general lideraron las categorías con un alza del 5,7%.
En el análisis pormenorizado de la canasta básica para el Gran Buenos Aires, el tomate redondo protagonizó un salto récord del 92,6% en apenas treinta días. No fue el único golpe para el bolsillo: la naranja subió un 30,1%, la papa un 29,6% y la lechuga un 21,1%, consolidando a las verduras y frutas como los artículos que más encarecieron la mesa de los argentinos.
El sector de las proteínas también aportó presión al índice. El filet de merluza fresco encabezó las subas en este segmento con un 12,8%, seguido por el pollo entero (8,9%) y cortes vacunos de alta demanda como el asado (5,6%) y el jamón cocido (5,9%).
En contraste, el informe oficial del INDEC registró algunas bajas puntuales que ayudaron a amortiguar levemente el indicador de la división, destacándose la banana (-8,2%), los huevos de gallina (-2,4%) y la batata (-2,1%). Cabe destacar que, a nivel geográfico, el Gran Buenos Aires fue la región más afectada por el encarecimiento de la comida, con una suba del 5,1% en esta división, situándose por encima del promedio nacional.
Fuente Medios







