La provincia atraviesa el camino rumbo a 2027, en medio de cifras y estadísticas de elaboración nacional que la ubican a la cabeza de distintos indicadores económicos, desde la generación de empleo a las ventas en supermercados, pasando por el patentamiento de vehículos 0KM y la habilitación de nuevas compañías. Es en ese contexto a todas luces favorable, en que el gobernador Rolando Figueroa traza y expone su visión estratégica de la Neuquén de 2030, a la que -si todo sale según lo planificado- se llegará sin la deuda en dólares que dejó el ex gobernador Omar Gutiérrez, en su paso por Roca y Rioja.
Es una provincia que, dentro de cuatro o cinco años, tendrá un millón o, quizás, más de un millón de habitantes, según las estimaciones del equipo de gobierno provincial. Es por eso que el gobernador refiere a esta transición en desarrollo hacia la Neuquén moderna, como “un punto de inflexión histórico” en la reinversión de los recursos que genera la aceleración productiva de Vaca Muerta. La construcción de rutas y su consecuente ampliación del entramado vial, es solo un ejemplo entre tantos.
Figueroa recordó, en las últimas horas, que al iniciar su gestión recibió una deuda pública de 1.800 millones de dólares y un importante déficit de infraestructura estimado en 4 mil millones de dólares, vinculado a “las escuelas, los hospitales, las plantas de agua, las cloacas y las redes de gas”.
Es por eso que apostó al desarrollo con austeridad –suena extraño, pero tiene lógica- y en estos más de dos años de gobierno logró cancelar cerca del 48 por ciento de la deuda heredada, mientras se ejecuta lo que el mandatario provincial define como “un récord histórico de obra pública en toda la provincia”.
Figueroa indicó que para fin de este año el déficit en infraestructura será de 2.400 millones de dólares, para 2027 descenderá a 1.450 millones, y en 2028 será de 500 millones de dólares. “Ya para 2029 pasaremos a tener superávit porque vamos a tener toda la infraestructura que necesitamos con los accesos a Neuquén, las rutas de Vaca Muerta, las rutas del interior, las escuelas, el gas y otras”.
Aseguró que la meta para 2030 es alcanzar una provincia con equilibrio fiscal, infraestructura consolidada y sin deuda pública estructural. “Queremos llegar a ese año con una provincia transformada, con superávit, con las obras que la gente necesita y con un crecimiento ordenado y sostenible”, sostuvo.
“En 2030 Neuquén va a ser otra provincia”, afirmó Figueroa y vaticinó que para entonces superará el millón de habitantes. “Tenemos una provincia con los brazos abiertos, que recibe a personas de distintos lugares del país, y eso nos obliga a prepararnos para dar respuestas”, señaló.
En ese sentido, detalló que sólo durante el último año llegaron más de 21 mil nuevos habitantes a la provincia, de los cuales 4 mil son personas en edad escolar. “Eso nos demanda construir nuevas escuelas y ampliar permanentemente la infraestructura educativa”, indicó.
El presente productivo neuquino es, sin exageraciones, histórico. Vaca Muerta se ha convertido en el motor energético del país y lanza desafíos sobre los que, al parecer, la provincia ha tomado debida nota. De hecho, de eso se tratan las estrategias a futuro.









