El ministro de Economía, Luis Caputo, recibirá este viernes a Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), en un encuentro clave luego de los recientes cortocircuitos entre el Gobierno y el Grupo Techint por la licitación de caños para un gasoducto en Vaca Muerta. La reunión se da en medio de un clima crítico para la industria nacional, marcado además por la presencia de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Buenos Aires.
Los industriales llegarán al Ministerio de Economía con un paquete de preocupaciones que incluyen la caída de la actividad, la contracción del consumo y la necesidad urgente de reactivar el crédito productivo, especialmente para las pymes que constituyen el núcleo del entramado industrial del país. En diciembre, Caputo ya había mantenido un encuentro con la cúpula de la UIA, donde se enfatizó la urgencia de recomponer el flujo de capital de trabajo y facilitar financiamiento para sostener la producción y el empleo.

En la previa de la reunión, la primera Junta Directiva de la UIA de 2026 giró en torno a las dificultades de los distintos sectores industriales y la necesidad de políticas que favorezcan la reactivación. Los industriales pidieron la continuidad de la baja de tasas de interés, reformas que reduzcan la presión fiscal sobre el sector formal y medidas que promuevan un desarrollo equilibrado para todas las ramas productivas, evitando la pérdida de tejido empresarial pyme.
Asimismo, destacaron que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios requieren un análisis integral de las cadenas productivas, considerando costos locales, logísticos, financieros, fiscales y laborales, y el contexto macroeconómico. Sectores con alto empleo, como textil, calzado y confecciones, necesitan previsibilidad para producir, invertir y sostener el empleo formal, al tiempo que contribuyen a la demanda interna.
La UIA subrayó la importancia de un comercio exterior inteligente, con reglas claras, cumplimiento tributario y lucha contra prácticas ilegales, para garantizar la producción formal y una inserción internacional sostenible.

Un panorama industrial complejo
Los indicadores muestran un deterioro significativo, en diciembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada en la industria fue de 53,8%, frente al 56,7% del año anterior. Los sectores con mayor uso fueron refinación de petróleo (87,1%), papel y cartón (65%) y alimentos y bebidas (63,6%). Por el contrario, automotriz (31,2%), productos de caucho y plástico (33,4%), textiles (35,2%) y metalmecánica excluyendo automotriz (38,9%) registraron los niveles más bajos.
El retroceso más marcado se dio en la metalmecánica, afectada por la caída en la producción de maquinaria agropecuaria y aparatos domésticos, mientras que la automotriz sufrió por la reducción de unidades fabricadas. Los productos de caucho y plástico también se contrajeron, con una caída del 57,3% en la producción de neumáticos. La industria alimenticia bajó su utilización a 63,6%, impactada por menor molienda de oleaginosas y producción de carne, con una caída de 15,1% en la elaboración de aceite y subproductos de soja.
Frente a este escenario, la UIA insistirá en que la recuperación del crédito a tasas competitivas es esencial. Entre sus propuestas destacan la ampliación de líneas de financiamiento, reducción de requisitos para acceder a créditos y creación de instrumentos de garantía que faciliten la operatoria bancaria. La reactivación del consumo también será eje central, ya que el sector considera que recomponer el poder adquisitivo de los hogares es clave para impulsar la producción y sostener el empleo.
Fuente: Medios







