Los hermanos, oriundos de Ñireco, habían pasado toda su vida en un puesto situado a unos 20 kilómetros de la Ruta 13, luego de atravesar el arroyo Carreri, en la Estancia Carri-Malal, camino a Primeros Pinos. Durante décadas fueron crianceros de la estepa profunda y, pese a su avanzada edad y a que ya no tenían animales, se negaban a abandonar el lugar donde habían vivido siempre.
El comisario Carlos Salazar, jefe de la División Brigada Rural Zapala, había explicado que los hermanos conocían y querían profundamente ese territorio. Según había señalado, durante años habían intentado que dejaran el puesto, pero nunca aceptaron alejarse de allí.
El rescate ocurrió hace unos diez días, después de un intenso temporal que dejó a ambos en un delicado estado de salud. El operativo estuvo marcado por las dificultades del terreno: vehículos 4×4 quedaron atascados entre el barro y la nieve y los rescatistas debieron atravesar a pie un arroyo crecido. Finalmente, Delia y Albino fueron trasladados en camilla durante varios cientos de metros hasta las ambulancias.
Del operativo participaron integrantes de la Zona Sanitaria II, el doctor Horacio Rodríguez, personal del SIEN y del Hospital Zapala. También se solicitó la intervención de un helicóptero, aunque las fuertes ráfagas de viento impidieron que pudiera despegar.

Tras conocerse la muerte de Delia, Salazar lamentó el desenlace y señaló que era quien presentaba el estado de salud más delicado de los dos hermanos.
La noticia también fue confirmada por Graciela Susana Huanque, integrante de la Comisión de la Comunidad Mapuche Zapata, quien informó que los restos de Delia serían trasladados a Laguna Blanca para recibir sepultura en el cementerio familiar.
La familia Lincanqueo es originaria de Ñireco, ubicada a unos 46 kilómetros de Zapala, en el área de influencia del Parque Nacional Laguna Blanca y territorio ancestral de la Comunidad Mapuche Zapata. Allí se encuentra el enterratorio familiar, por lo que Delia regresará a la tierra de sus antepasados.

Albino, en tanto, continúa internado en Zapala bajo el cuidado del sistema de Salud, acompañado por sus sobrinos.
La historia de los hermanos Lincanqueo refleja la vida de muchos pobladores del Neuquén profundo, marcada por un fuerte vínculo con la tierra y el deseo de permanecer hasta el final en el lugar que consideraron su hogar durante toda su vida.
Fuente: Medios















