Con el rango de coronel, Reinhold fue jefe de la Brigada de Inteligencia del Comando de la Sexta Brigada de Montaña desde 1976. Desde ese cargo tuvo un rol central en el aparato represivo desplegado en la región y fue uno de los máximos responsables de las operaciones clandestinas desarrolladas en la denominada Subzona 52, que abarcaba Neuquén y Río Negro.

Las investigaciones judiciales determinaron que participó en la identificación de personas perseguidas por razones políticas, ordenó detenciones ilegales, intervino en el funcionamiento de centros clandestinos de detención y tuvo un papel clave en los interrogatorios bajo tortura. También quedó acreditada su participación en la definición del destino de numerosas víctimas del terrorismo de Estado.
Su primera condena llegó en 2008, cuando el Tribunal Oral Federal de Neuquén lo encontró responsable por delitos de lesa humanidad cometidos en la región. Con el paso de los años acumuló otras seis condenas —una de ellas en la jurisdicción de Bahía Blanca— hasta sumar siete sentencias condenatorias, incluidas dos penas de prisión perpetua.
Entre los hechos por los que fue condenado figuran secuestros, tormentos, homicidios, desapariciones forzadas y delitos contra la integridad sexual cometidos en el marco del plan sistemático de represión ilegal implementado durante la dictadura.
Uno de los episodios más relevantes atribuidos a Reinhold fue el denominado “Operativo Cutral Co”, realizado entre el 12 y el 15 de junio de 1976. Durante esos días fueron detenidos ilegalmente estudiantes secundarios, trabajadores de YPF, docentes universitarios, artistas y militantes políticos de Cutral Co, Plaza Huincul y la ciudad de Neuquén, quienes luego fueron trasladados a centros clandestinos y sometidos a torturas.
A lo largo de los distintos procesos judiciales, Reinhold nunca prestó declaración. Permaneció detenido desde 2007 y, tras el primer juicio, obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria, desde donde siguió el resto de las causas mediante videoconferencia.
En 2013, la Justicia dejó sin efecto el beneficio del “2×1” que se le había aplicado sobre su condena. Ya en 2026, cuando comenzó el noveno juicio por delitos de lesa humanidad en Neuquén, fue apartado del proceso por un cuadro de senilidad y residía en un geriátrico.
Un símbolo del terrorismo de Estado en la región
Durante la dictadura, Reinhold fue señalado por sobrevivientes y familiares de desaparecidos como uno de los principales responsables del funcionamiento de “La Escuelita”. Integrantes de organismos de derechos humanos recordaron que recibía a familiares que buscaban información sobre personas desaparecidas con un arma sobre su escritorio, en un intento de intimidarlos.
La histórica referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Neuquén, Noemí Labrune, declaró durante uno de los juicios que las reuniones con el militar estaban marcadas por el temor que generaba su presencia y su actitud intimidante.
Con su muerte desaparece uno de los principales condenados por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Neuquén y Río Negro durante la última dictadura, aunque las sentencias judiciales dejaron establecido su rol dentro del plan sistemático de persecución, secuestro, tortura y desaparición de personas impulsado por el terrorismo de Estado.
Fuente: Medios






