Con el calendario corriendo y la Asamblea Legislativa cada vez más cerca, el Gobierno pisó el acelerador para convertir en ley la reforma laboral, mientras la oposición intenta dilatar el debate y forzar modificaciones que obliguen a devolver el proyecto al Senado.
Según supo medios, el oficialismo convocó para este miércoles a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto y Hacienda, con la intención de firmar dictamen y llevar la iniciativa al recinto al día siguiente.
El proyecto llega a Diputados tras obtener media sanción en el Senado, luego de más de treinta cambios acordados para sumar apoyos. El viernes, la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, giró el texto a la Cámara baja, y el presidente del cuerpo, Martín Menem, ordenó avanzar sin demoras.

La bancada de La Libertad Avanza busca votar el proyecto antes del cierre de las sesiones extraordinarias, el 28 de febrero. El problema para el oficialismo es que, si la oposición logra introducir cambios, la iniciativa deberá volver al Senado, lo que haría imposible su aprobación antes del discurso presidencial del 1° de marzo.

Lo que intenta modificar la oposición
Entre los puntos más resistidos aparece el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un esquema que financiaría indemnizaciones con aportes patronales, lo que implicaría una quita de recursos a ANSES.
También genera rechazo el artículo que reduce al 50% el salario durante los primeros meses de licencia por enfermedad o accidentes no laborales, la derogación de estatutos profesionales, como el del periodista, y la eliminación del fondo de financiamiento del INCAA.
Desde la oposición reconocen que la estrategia es estirar los tiempos. “La idea es jugar al límite del calendario”, admitió un diputado del interbloque Unidos.
La pulseada política
En el oficialismo consideran que no hay margen para demoras, una semana perdida podría frustrar la sanción definitiva. Milei quiere llegar al 1° de marzo con la reforma laboral aprobada, junto con otros proyectos clave, como parte del mensaje político que planea dar en la apertura de sesiones.
Para el Presidente, la reforma, que flexibiliza condiciones laborales y reduce costos empresariales, es uno de los pilares de su gestión y un símbolo del rumbo económico libertario, al nivel de la Ley Bases. El objetivo es mostrar resultados concretos y enviar señales de confianza a los mercados.

Mientras tanto, la oposición apuesta a complicar ese escenario y evitar que el Gobierno convierta la reforma laboral en la foto central de su relanzamiento político.
Fuente: Medios







