El equipo Patagonia Fungi del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) realizará durante los próximos 12 meses un relevamiento ambiental, climático y de suelos en distintas regiones de Río Negro para determinar cuáles son las áreas con mayor potencial para el desarrollo de la truficultura.
El estudio, financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), abarcará sectores estratégicos de la provincia como el Valle Inferior, Valle Medio, Alto Valle y la Zona Andina. El objetivo es elaborar un mapa de aptitud trufícola que sirva como herramienta para planificar nuevas producciones y orientar futuras inversiones.
Las trufas son hongos comestibles considerados un producto gourmet de alto valor en la gastronomía internacional. Crecen asociados a las raíces de determinados árboles, principalmente robles, mediante una relación simbiótica en la que ambos organismos intercambian nutrientes y recursos.
“Este trabajo responde a una demanda del Gobierno de Río Negro para identificar áreas con potencial para la actividad de truficultura en la provincia. Surge a partir de un mapa previo elaborado por CIEFAP, donde detectamos zonas con aptitud para este cultivo en toda la Patagonia”, explicó Carolina Barroetaveña, investigadora del Conicet en CIEFAP y docente de la Universidad Nacional de la Patagonia.
A partir de ese relevamiento inicial, el Ministerio de Modernización de Río Negro solicitó un análisis con mayor nivel de detalle sobre sectores específicos de la cuenca del río Negro y la zona cordillerana.

Un cultivo con requisitos específicos
Para determinar la viabilidad de cada área, los investigadores analizarán variables climáticas, características del suelo, disponibilidad de agua para riego y condiciones de la vegetación existente.
La truficultura requiere condiciones particulares: temperaturas adecuadas, suelos profundos, livianos y con buen drenaje, además de un pH elevado que favorezca el desarrollo del hongo.
“También es necesario contar con agua para riego durante el verano”, señaló Barroetaveña, quien explicó que otro punto clave es evitar sectores donde existan hongos que puedan competir con la trufa.

Belén Pildain, investigadora del Conicet e integrante del equipo de CIEFAP, indicó que el estudio abarcará los valles Alto, Medio e Inferior del río Negro y zonas de transición cordillerana donde existan áreas sin bosque nativo que puedan ser aptas para plantaciones de robles asociados al hongo.
En ese sentido, aclaró que se evitarán sectores con presencia de bosques de Nothofagus, ya que estos árboles comparten hongos simbióticos con los robles y podrían afectar el desarrollo de las plantaciones productivas.
Una alternativa para diversificar la producción
Actualmente, Río Negro cuenta con dos plantaciones productivas de trufas ubicadas en Mallín Ahogado y Choele Choel. Además, existen emprendimientos más recientes en Cipolletti, Choele Choel y Villa Regina que todavía se encuentran en etapa de desarrollo.
Desde CIEFAP remarcaron que el nuevo mapa permitirá identificar zonas estratégicas para impulsar la actividad, tal como ocurrió en Chubut, donde esta herramienta fue utilizada para orientar decisiones productivas.
“Detectar qué sectores del territorio son aptos permite planificar políticas de apoyo, infraestructura y herramientas para acompañar la producción”, explicó Barroetaveña.
Las investigadoras señalaron que la truficultura puede complementar otras actividades agropecuarias, como la fruticultura y la producción de olivos, al ofrecer una alternativa de diversificación dentro de los mismos establecimientos.

Además, destacaron el potencial turístico asociado a esta producción. Como ejemplo mencionaron una experiencia desarrollada en Mallín Ahogado, cerca de El Bolsón, donde una trufera combina producción con actividades gastronómicas y visitas para cosechar trufas con perros entrenados.
Una oportunidad comercial para la Patagonia
La producción patagónica tiene una ventaja particular: la posibilidad de abastecer mercados internacionales en contraestación respecto de Europa y Estados Unidos, principales consumidores del producto.
La trufa es un alimento de alto valor que debe comercializarse fresco para conservar su aroma y calidad, por lo que producir en el Hemisferio Sur permite llegar al mercado mundial en momentos de menor oferta.
Según los especialistas, el cultivo suele desarrollarse en superficies pequeñas y se recomienda contar con establecimientos de al menos cinco hectáreas para justificar las inversiones necesarias. Las plantaciones más grandes del país alcanzan unas 50 hectáreas.
El mapa de aptitud trufícola de Río Negro será desarrollado con tecnología de Sistemas de Información Geográfica (SIG) y estará disponible en formato digital para facilitar la consulta y la toma de decisiones.
Del laboratorio al territorio
El proyecto comenzará con una etapa de análisis en el laboratorio de CIEFAP, donde se integrarán imágenes satelitales, información climática, datos de suelo y vegetación para elaborar una primera zonificación.
Luego, los investigadores realizarán trabajos de campo para tomar muestras y validar la información obtenida.
El equipo ya cuenta con antecedentes en la elaboración del primer mapa de aptitud trufícola de la Patagonia, que identificó unas 2,68 millones de hectáreas potencialmente aptas para este cultivo considerando suelo, clima y disponibilidad de agua.
Desde CIEFAP consideran que este tipo de estudios representa una herramienta clave para diversificar la matriz productiva regional y sumar nuevos cultivos de valor agregado para la Patagonia.
Fuente: Medios.






