El hecho ocurrió el viernes pasado, alrededor de las 13:20, pocos minutos después del inicio del turno tarde. Según relató la docente Ángela Espinosa, había dejado su mochila dentro del aula mientras participaba de las actividades con sus alumnos.
“Firmé la asistencia y dejé la mochila sobre una silla. Estábamos haciendo la ronda de novedades con los chicos cuando una compañera me preguntó si tenía una mochila clara. Me dijo que había visto a un hombre salir por una puerta lateral con una mochila de esas características”, recordó.
Al dirigirse al aula, comprobó que sus pertenencias ya no estaban. Poco después, un vecino le envió imágenes captadas por cámaras de seguridad donde se observa a un hombre ingresar al predio y escapar saltando una reja.
Más allá de las pérdidas materiales, la docente expresó su preocupación por la vulnerabilidad del establecimiento. “Lo más grave es que había chicos dentro de la escuela. Podría haber pasado algo mucho peor”, advirtió.
Dentro de la mochila llevaba documentación personal, tarjetas bancarias, la tarjeta SUBE, credenciales de la obra social, lentes recetados y de sol, además de diversos elementos que utilizaba diariamente en sus clases.
“Se llevó todo. Tenía materiales didácticos, cartucheras, marcadores, lápices y hasta un parlante que usamos con los chicos. Para otra persona quizás no tengan valor, pero para mí eran herramientas de trabajo”, lamentó.
Utilizaron una de sus tarjetas tras el robo
A los pocos minutos del hecho, Espinosa recibió una notificación de una compra realizada con una de las tarjetas que estaban dentro de la mochila.
Según explicó, la operación fue por 4.000 pesos y se concretó en un comercio cercano al Hospital Heller antes de que pudiera bloquear los medios de pago.
La denuncia fue radicada en la Comisaría 21, que intervino en la investigación. Sin embargo, hasta el momento la docente aseguró no haber recibido novedades sobre el avance de la causa ni sobre la recuperación de sus pertenencias.

Reclamo por la falta de seguridad
El episodio volvió a poner en discusión las condiciones de seguridad en los establecimientos educativos. “La Policía preguntó si la escuela tenía cámaras, pero no contamos con ese tipo de sistemas. La realidad es que cualquiera puede saltar una reja e ingresar”, cuestionó.
Además, señaló que se trata de una problemática que afecta a distintas instituciones educativas de la zona oeste de Neuquén. “Trabajo también en otra escuela del sector y esto puede pasar en cualquiera. Da la sensación de que hay personas observando los movimientos de docentes y estudiantes para ver qué pueden llevarse”, afirmó.
La decisión de dejar el cargo
Tras lo ocurrido, Espinosa tomó una decisión que, según reconoció, no fue sencilla: renunciar al cargo suplente que desempeñaba en la Escuela 202.
Aunque regresó a trabajar el lunes siguiente, aseguró que no encontró mayores garantías de seguridad y optó por continuar únicamente con su cargo titular en la Escuela 298.
“Me costó mucho tomar la decisión porque implica perder ingresos hasta conseguir otra suplencia, pero no me sentía segura. Creo que hay situaciones que se están escapando de las manos y una de ellas es la seguridad”, sostuvo.
Mientras la investigación continúa, la docente mantiene la esperanza de recuperar al menos parte de la documentación sustraída, especialmente su DNI, que había renovado recientemente.
Fuente: Medios













