Las tasas de interés en pesos no presentan margen para nuevas reducciones en el corto plazo, debido a la persistencia de la inflación, estimada entre 2,5% y 2,6% para el primer trimestre, y a la estabilidad de factores externos, como el riesgo país, ubicado en torno a 550 puntos básicos, y la tasa de referencia de Estados Unidos, según concluye un informe de la Fundación Mediterránea elaborado por el economista Maximiliano Gutiérrez.
El estudio destaca que el actual esquema monetario genera elevada volatilidad en los rendimientos financieros por la divergencia entre un Banco Central expansivo, que inyecta pesos al comprar divisas, y un Tesoro contractivo que los absorbe. Esta incertidumbre, explica el documento, “actúa como un costo adicional, imponiendo a las tasas un piso más elevado del que resultaría en un escenario de mayor previsibilidad”.

La estrategia oficial busca mantener rendimientos reales positivos para evitar la salida de fondos hacia el dólar. Según el informe, la falta de cambios significativos en la tasa libre de riesgo estadounidense, en las expectativas de depreciación y en la prima de riesgo país limita la posibilidad de recortes adicionales en las tasas en pesos.
El documento también señala que la dinámica de las licitaciones del Tesoro condiciona la liquidez, cada vez que se logra un rollover superior al 100%, “seca” la plaza e impulsa al alza la caución, indicador de tasas a muy corto plazo, que en febrero llegó a picos del 42% anual antes de estabilizarse.
Finalmente, la persistencia de la inflación actúa como un freno adicional: “El espacio para reducir los rendimientos nominales es acotado, dada la necesidad de mantener tasas de interés reales positivas”, concluye Gutiérrez. Según el economista, el esquema de “rienda corta” en política monetaria se mantendría hasta observar un quiebre sostenible en la tendencia inflacionaria.

Fuente: Medios







