La secretaria general de la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER), Laura Ortiz, aseguró que la primera jornada de paro docente registró una adhesión superior al 90% en toda la provincia y planteó un diagnóstico crítico sobre la situación del sistema educativo.
Según la dirigente, el conflicto no responde a un hecho aislado sino a una acumulación de decisiones que deterioraron el salario, la infraestructura y las condiciones pedagógicas. “Hoy estamos percibiendo el mismo salario de septiembre de 2025. Tenemos cientos de compañeros por debajo de la línea de pobreza”, sostuvo.
Ortiz cuestionó además la política de bonos por única vez ofrecida por el Gobierno provincial, al considerar que no impacta en el básico ni en la jubilación. “Es una compensación que no repercute en nuestros salarios y profundiza la precarización”, afirmó.
En materia edilicia, denunció el uso de baños modulares y aulas móviles como soluciones permanentes a la falta de infraestructura, y advirtió sobre el cierre de cargos en el nivel inicial y la superpoblación de aulas. Para el gremio, estas medidas afectan la calidad educativa en un contexto de creciente vulnerabilidad social.
La titular de UnTER también señaló que la escuela cumple hoy un rol de contención social que excede lo pedagógico. “Muchas veces los docentes aportan recursos propios para cubrir necesidades básicas de los estudiantes”, indicó.
En el plano institucional, el sindicato cuestionó el funcionamiento de la Mesa de la Función Pública y el rol de la Secretaría de Trabajo, al denunciar falta de neutralidad y negativa a convocar a paritarias mientras haya medidas de fuerza.
Desde el gremio remarcaron que las decisiones se adoptan en asambleas y congresos internos, y advirtieron que el conflicto trasciende lo salarial. “No es solo una discusión paritaria, es una crisis estructural del sistema educativo”, planteó Ortiz.
El escenario abre interrogantes sobre la continuidad del ciclo lectivo y la posibilidad de retomar el diálogo en el corto plazo.







