El acto central por el Día de la Bandera, que se realizará este sábado en Rosario, se convirtió en un nuevo foco de tensión política por la presencia confirmada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y de la vicepresidenta Victoria Villarruel, en un contexto de internas con la Casa Rosada y disputas abiertas en el Congreso.
Adorni reaparecerá públicamente en medio de un escenario complejo. Por un lado, enfrenta cuestionamientos judiciales: el fiscal Gerardo Pollicita investiga si habría utilizado a una empleada de la Vocería Presidencial, Gisela Kocsis, para concretar una compra por más de $8 millones en una firma de blanquería. La pesquisa surgió del peritaje del celular del contratista Matías Tabar, vinculado a la remodelación de una vivienda en el country Indio Cuá.

En paralelo, en el plano legislativo, la oposición y bloques aliados evalúan avanzar con una moción de censura y su eventual remoción si no hay respuesta del Ejecutivo. El tema será parte de la agenda parlamentaria de la próxima semana, con sesiones previstas en Diputados y el Senado, donde incluso se analiza una posible interpelación el 2 de julio.
La presencia de Adorni en Rosario generó además rechazo en sectores de la oposición y del PRO. La concejal Anita Martínez, cercana a Mauricio Macri, envió una carta abierta al presidente Javier Milei en la que pidió que el funcionario no integre la comitiva oficial, al considerar que el contexto político podría empañar el acto.

En paralelo, Villarruel confirmó su participación y sumó un componente político adicional. “El sábado estaré en Rosario, mi segunda casa y cuna de mi familia paterna”, expresó en redes sociales al referirse al evento en el Monumento a la Bandera. La vicepresidenta, que ya había asistido en 2025 al mismo acto, volverá a compartir escenario con autoridades provinciales y municipales, pese a no haber sido convocada por la Secretaría General de Presidencia.

En el entorno de la titular del Senado aclararon que sí recibió invitación del gobierno santafesino, encabezado por Maximiliano Pullaro. La relación entre Nación y Provincia atraviesa un momento de cooperación parcial, en paralelo a recientes anuncios de asistencia financiera a Santa Fe.
Debate reglamentario y pulseada en el Congreso
En el plano legislativo, la discusión por la eventual moción de censura contra Adorni abrió un debate reglamentario que podría influir en el trámite parlamentario. La controversia gira en torno a las mayorías necesarias para su tratamiento y aprobación.
Tanto Patricia Bullrich como José Mayans coincidieron en que, una vez habilitado el debate en el recinto, la iniciativa no requeriría mayoría especial de dos tercios, al tratarse de una interpretación vinculada al artículo 101 de la Constitución. Esa lectura podría facilitar el avance del proyecto opositor.

La posición de Bullrich fue interpretada en algunos sectores como un gesto político con impacto directo en la interna oficialista, dado su vínculo tenso con el jefe de Gabinete.
Desde la oposición, el diputado Maximiliano Ferraro sostuvo que no sería necesario el paso previo por comisiones. “Hay que reunir el quórum y votar la interpelación”, señaló, al tiempo que planteó que luego podría evaluarse la continuidad del funcionario en su cargo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, será quien deba ordenar el debate en un escenario de fuerte disputa reglamentaria entre oficialismo y oposición, que promete escalar en los próximos días.

Fuente: Medios






