El aumento de la mora en los créditos de familias y pymes comenzó a mostrar una leve desaceleración en junio, aunque el nivel de endeudamiento continúa siendo elevado y ya tiene impacto sobre el consumo. Según un informe preliminar del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad dejó de crecer luego de 19 meses consecutivos de aumentos y se ubicó en el 12,7% de la cartera de los bancos, apenas por debajo del 12,8% registrado en mayo.
La situación afecta especialmente a las familias y a los jóvenes de entre 18 y 35 años, muchos de los cuales accedieron a préstamos para comprar bienes durables, como motocicletas, durante el segundo semestre de 2025. También alcanza a pequeñas y medianas empresas, mientras que el problema adquiere una dimensión mayor en las entidades financieras no bancarias.

La leve mejora de junio está vinculada principalmente con el refinanciamiento de las carteras, una herramienta que permitió contener el crecimiento de los créditos en situación irregular. Sin embargo, la disminución porcentual no implica que el problema haya quedado resuelto.
La mora sigue elevada fuera de los bancos
En el caso de las billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias, la situación continúa deteriorándose. Allí, la mora alcanza al 32% de la cartera de préstamos, con los jóvenes como uno de los grupos más afectados.
El incremento se explica, en buena medida, por los créditos destinados a la adquisición de bienes durables que fueron tomados durante los últimos meses. El problema alcanza, según las estimaciones mencionadas en el análisis, a alrededor de 7 millones de personas y pymes.

La evolución de las tasas de interés también tuvo un papel determinante. Durante el segundo semestre de 2025, el costo del financiamiento llegó a niveles cercanos al 120% anual, mientras que con la normalización del mercado financiero las tasas descendieron hasta ubicarse actualmente en torno al 23% anual.
Sin embargo, las entidades no bancarias continúan ofreciendo financiamiento a tasas considerablemente más altas, lo que dificulta la regularización de las deudas acumuladas.

La mora del sector privado también mostró una leve mejora
Si se considera el crédito destinado al conjunto del sector privado, la mora pasó del 7,7% en mayo al 7,6% en junio de 2026.
En el caso de las grandes empresas, en tanto, la irregularidad se mantiene en torno al 3,5% del total de sus carteras, un nivel considerado normal dentro del sistema.
El crecimiento del saldo total de préstamos a familias y pymes también contribuyó a que el porcentaje de mora sobre el total de las carteras disminuyera. Sin embargo, esta variación no representa por sí misma una solución al problema, sino una desaceleración en el ritmo de expansión de los créditos irregulares.

Un nivel de refinanciación elevado
La magnitud del problema también queda reflejada en el volumen de créditos refinanciados. Actualmente, el saldo refinanciado equivale al 3,4% del total del crédito destinado a las familias y al 0,7% del financiamiento otorgado a las empresas.
Se trata de niveles particularmente elevados en términos históricos y muestran la presión que atraviesan los hogares y las pequeñas empresas para cumplir con sus obligaciones financieras.
Por este motivo, no se descarta que la morosidad pueda volver a aumentar durante el tercer trimestre de 2026. Según el análisis, la irregularidad habría continuado creciendo en buena parte de las entidades durante junio: el atraso en los pagos aumentó en 18 de los 30 principales bancos del sistema.

Cómo impacta la mora en el consumo
El aumento de las dificultades para pagar los créditos también comienza a reflejarse en el nivel de consumo de los hogares. Uno de los sectores donde puede observarse este efecto es el de las ventas en supermercados.
Después de registrar un crecimiento del 2% durante 2025, las ventas comenzaron a mostrar una evolución negativa durante los primeros meses de 2026.
Según los datos del INDEC, las ventas reales en supermercados registraron variaciones interanuales negativas durante los primeros cinco meses del año: -1,2% en enero, -3,1% en febrero, -5,1% en marzo, -3,7% en abril y -0,7% en mayo.
En conjunto, entre enero y mayo de 2026, las ventas acumularon una caída del 2,8%.

La relación entre endeudamiento y consumo
La evolución de ambos indicadores permite observar una correlación entre el incremento de la mora de familias y pymes y la caída del consumo en supermercados.
Mientras durante 2025 las ventas habían mostrado una recuperación, el incremento de la irregularidad crediticia durante los primeros meses de 2026 coincidió con una contracción del consumo de los hogares.
El fenómeno responde a una dinámica sencilla: cuando una mayor proporción de los ingresos familiares debe destinarse al pago de deudas, queda menos margen disponible para realizar compras y sostener el nivel de consumo.
El desafío para el Gobierno
En este contexto, el Gobierno enfrenta el desafío de reducir la mora sin profundizar las dificultades financieras de familias y pequeñas empresas. Entre las herramientas utilizadas aparece la ampliación del financiamiento y el refinanciamiento de las deudas para permitir que los deudores puedan extender los plazos y regularizar su situación.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si la leve mejora registrada en junio se consolida o si la morosidad vuelve a crecer.

Por ahora, los datos muestran que el problema dejó de agravarse al mismo ritmo, pero todavía permanece en niveles elevados, con consecuencias que trascienden al sistema financiero y alcanzan directamente al consumo de las familias.
Fuente: Medios





