Las lluvias intensas de las últimas semanas encendieron las alertas en Neuquén, donde las autoridades buscan reforzar los mecanismos de prevención ante posibles tormentas, inundaciones y localidades que queden aisladas. La preocupación se extiende a los próximos meses, por la posible incidencia del fenómeno de El Niño durante el último trimestre del año y el verano.
La secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo, Luciana Ortiz Luna, explicó en diálogo con medios locales que los suelos se encuentran saturados y que el agua escurre con rapidez. Además, señaló que algunos cauces naturales que permanecieron secos durante años comenzaron a recuperar sus recorridos habituales, lo que aumenta el riesgo de crecidas repentinas.
La peligrosidad de estos fenómenos quedó expuesta durante la búsqueda del gendarme José Galeano, quien fue arrastrado por la corriente de un arroyo en la zona de Las Lajas y posteriormente encontrado sin vida.

Una reunión para coordinar la respuesta ante las emergencias
El Gobierno provincial prepara un encuentro para este jueves con el gobernador y representantes de distintas áreas del gabinete ampliado. La reunión tendrá como objetivo analizar los escenarios meteorológicos previstos y definir medidas para reducir los riesgos en todo el territorio.
Según adelantó Ortiz Luna, participarán la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Recursos Hídricos, organismos nacionales, municipios y delegaciones regionales, además de áreas vinculadas con el monitoreo del tiempo y la atención de emergencias.
La planificación apunta a que cada localidad identifique sus zonas críticas, determine qué vecinos podrían necesitar asistencia prioritaria y cuente con recursos para actuar ante inundaciones o interrupciones de caminos.
Entre las medidas previstas se encuentran la evaluación de viviendas cercanas a ríos y arroyos, la identificación de personas con enfermedades crónicas o dificultades de movilidad y la disponibilidad de vehículos y maquinaria para asistir a quienes puedan quedar aislados.
También se buscará establecer con anticipación los puntos de evacuación y los espacios preparados para recibir a las familias afectadas.

Entre seis y siete episodios meteorológicos en dos semanas
La funcionaria indicó que la provincia atravesó entre seis y siete episodios meteorológicos importantes en apenas dos semanas. Entre las zonas afectadas mencionó Añelo, Rincón de los Sauces, Chorriaca y Los Catutos. En Rincón de los Sauces, precisó, se registraron dos eventos.
Una de las principales dificultades es la formación de tormentas convectivas, que pueden desarrollarse rápidamente y descargar grandes cantidades de agua en áreas puntuales. Aunque los pronósticos permiten anticipar condiciones desfavorables, no siempre es posible determinar con precisión dónde se concentrarán las precipitaciones ni cuál será su intensidad.
Estos fenómenos pueden provocar lluvias intensas, granizo y actividad eléctrica en sectores específicos. En consecuencia, una localidad puede atravesar varias horas sin inconvenientes y sufrir luego anegamientos, crecidas o daños en caminos en un período muy corto.
El riesgo aumenta cuando el agua ingresa en cañadones y cauces secos. Allí puede arrastrar sedimentos, piedras y otros materiales acumulados durante años, con consecuencias para viviendas, rutas e infraestructura.
La preocupación por los antiguos cauces
Otro de los puntos que preocupa a las autoridades es la reactivación de cursos de agua que permanecieron secos durante períodos prolongados.
Ortiz Luna explicó que las décadas de sequía modificaron la relación de la población con algunos sectores del territorio. En determinados lugares, los arroyos dejaron de transportar agua de manera habitual y algunas áreas fueron consideradas aptas para construir viviendas o desarrollar actividades.
Sin embargo, las precipitaciones intensas pueden reactivar esos recorridos naturales y exponer a quienes viven en zonas vulnerables.
Ante esa situación, la Secretaría de Emergencia y Gestión de Riesgo solicitó al COPADE información sobre la red hidrográfica anterior al período de sequía. El objetivo es reconstruir los trazados de antiguos arroyos y ríos para identificar sectores que podrían volver a recibir grandes caudales.
El relevamiento permitirá detectar posibles áreas de riesgo, en particular aquellas donde actualmente hay viviendas o construcciones cercanas a las riberas. La funcionaria advirtió que las obras humanas no siempre pueden contener una descarga extraordinaria y remarcó la importancia de conocer las características naturales del terreno.
La muerte del gendarme en Las Lajas
El caso de José Galeano evidenció el peligro que pueden representar las crecidas repentinas. El gendarme fue arrastrado por la corriente de un arroyo en la zona de Las Lajas y su cuerpo fue encontrado sin vida varios kilómetros aguas abajo del lugar donde había sido visto por última vez.
De acuerdo con lo señalado por Ortiz Luna, el curso de agua tenía un caudal muy bajo antes de las precipitaciones, pero las condiciones cambiaron hasta convertirlo en una corriente de gran magnitud.
El episodio expuso los riesgos de acercarse a arroyos que parecen inofensivos y que pueden crecer de manera abrupta durante una tormenta. Incluso cuando no llueve en el lugar, el agua puede llegar desde otros sectores de la cuenca y avanzar con fuerza, arrastrando sedimentos y objetos.
Qué recomendaciones dieron a la población
Frente al escenario previsto, Ortiz Luna pidió seguir las alertas y comunicaciones oficiales y evitar tomar decisiones a partir de rumores o información sin confirmar. También recomendó que las familias conozcan las vías de evacuación de sus barrios, especialmente en zonas próximas a ríos, arroyos, cañadones y terrenos bajos.
La preparación debe contemplar a quienes puedan necesitar ayuda para trasladarse, como adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y vecinos con movilidad reducida.
Además, la funcionaria aconsejó preparar un kit de emergencia con documentación personal, agua potable, alimentos no perecederos y elementos básicos para afrontar un eventual corte de energía o una evacuación.
También es importante conocer los puntos de encuentro y los centros de evacuación definidos por cada municipio. En las zonas rurales y localidades con accesos vulnerables, la planificación debe considerar la posibilidad de quedar aislados temporalmente.
La coordinación entre los vecinos, los gobiernos locales y los organismos de emergencia será clave para facilitar la asistencia y reducir los riesgos ante una contingencia.
El escenario podría extenderse durante el verano
La preocupación oficial no se limita a los episodios recientes. Las autoridades analizan la posibilidad de que las condiciones asociadas a El Niño tengan incidencia durante los últimos meses de 2026 y se prolonguen hacia enero y febrero de 2027.
Según advirtió Ortiz Luna, la provincia debe prepararse para la eventual repetición de lluvias intensas y crecidas en distintos puntos del territorio.
La ubicación y la magnitud de cada tormenta todavía son difíciles de precisar, por lo que el seguimiento meteorológico deberá complementarse con la planificación territorial, la preparación de los equipos de respuesta y la información preventiva a la población.
Fuente: Medios




















