La Argentina se encuentra entre los países que más utilizan la inteligencia artificial (IA) como herramienta de aprendizaje: el 93% de los profesionales encuestados afirmó que ya recurre a estas tecnologías para incorporar conocimientos y desarrollar nuevas habilidades. Sin embargo, el país también registró la mayor proporción de trabajadores que reconoció tener dificultades para trasladar lo aprendido a situaciones concretas.
Los datos surgen del Informe del Progreso de Preply, una investigación realizada sobre más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países. El relevamiento ubicó a la Argentina y Polonia en el primer puesto de adopción de IA para aprender, mientras que Estados Unidos y Japón presentaron los niveles más bajos, con un 85%.
En el caso argentino, el 29% de los profesionales afirmó utilizar estas herramientas semanalmente y el 22% dijo hacerlo ocasionalmente. El estudio también identificó las principales áreas en las que buscan adquirir conocimientos: ciencia de datos e inteligencia artificial (29%), idiomas extranjeros para el trabajo (24%), marketing y marketing digital (22%), finanzas y contabilidad (19%) y economía (15%).
Las razones para capacitarse están vinculadas principalmente con el desarrollo profesional. El 36% de los encuestados señaló que aprende para mejorar su desempeño en el puesto que ocupa, mientras que el 33% lo hace para mantenerse competitivo en el mercado laboral. Entre otros objetivos aparecen acceder a posiciones de mayor responsabilidad, iniciar un emprendimiento o desarrollar proyectos propios.
El uso de estas tecnologías también presenta diferencias según el nivel jerárquico. A escala global, el 47% de los líderes senior utiliza inteligencia artificial diariamente para aprender, frente al 35% de los mandos medios y el 31% de los empleados sin personal a cargo. Además, los directivos muestran una mayor predisposición a delegar en la IA el liderazgo de su proceso de aprendizaje: el 16% lo prefiere, frente a entre el 8% y el 10% de los otros grupos.
Uno de los principales hallazgos del informe es la denominada “brecha de progreso”, que describe la distancia entre la percepción de estar aprendiendo y la capacidad efectiva de aplicar esos conocimientos en la vida cotidiana o laboral.
En la Argentina, el 59% de los profesionales manifestó haber tenido dificultades para utilizar en situaciones reales alguna habilidad que aprendió. Se trata del porcentaje más alto entre los países analizados y supera el promedio global, que alcanza el 49%. Al mismo tiempo, los encuestados argentinos expresaron un alto nivel de satisfacción con su propio progreso, con una calificación promedio de 8,3 sobre 10.
La investigación también reveló que el 76% de los profesionales a nivel global dedica actualmente más tiempo a aprender que hace dos años. Sin embargo, el 52% reconoció que ese mayor esfuerzo no siempre se traduce en mejores resultados.
Otro aspecto que expone el relevamiento es la diferencia en el financiamiento de la capacitación. En la Argentina, solo el 33% de los profesionales afirmó que su formación es financiada total o parcialmente por su empleador, frente al 51% registrado a nivel global. En tanto, el 30% paga sus cursos y capacitaciones con recursos propios, mientras que el 36% utiliza exclusivamente alternativas gratuitas.
Las diferencias también se observan entre generaciones. La Generación Z registra un nivel de adopción de IA del 92%, pero también manifiesta dificultades para convertir el aprendizaje en resultados concretos. El 71% de sus integrantes siente que dedica mucho tiempo a capacitarse sin mejorar, frente al 56% de la Generación X. Además, el 57% de los jóvenes reconoció problemas para aplicar lo aprendido en situaciones reales, frente al 40% de la generación de mayor edad.
Frente a este escenario, el informe destacó la importancia de combinar las herramientas tecnológicas con el acompañamiento humano. A nivel global, el 75% de los profesionales encuestados afirmó que prefiere una experiencia de aprendizaje que integre inteligencia artificial y experiencia humana para lograr avances sostenidos.
Los resultados muestran que, aunque la IA amplía las posibilidades de acceder a información y adquirir conocimientos, el desafío está en transformar ese aprendizaje en habilidades concretas. Para los trabajadores y las organizaciones, el objetivo ya no pasa solamente por incorporar nuevas herramientas, sino también por garantizar que puedan aplicarse de manera efectiva en el ámbito laboral.
Fuente: Medios




















