El abrazo que vale más que mil discursos

El gobernador viajó con Gaido a la vigilia del 9 de Julio junto al presidente y doce gobernadores. La foto tiene nombre y apellido: 2027.
Rolando Figueroa y Mariano Gaido en Tucumán

Hay gestos que en política dicen más que cualquier declaración oficial. Cuando Javier Milei se acercó a Rolando Figueroa en la vigilia de Tucumán y le dijo “cómo están empujando, ¿no?”, no estaba haciendo un comentario de pasillo. Estaba reconociendo, públicamente y ante doce gobernadores aliados, que Neuquén es la pieza más importante del tablero energético argentino. Un presidente que mide cada gesto no abraza por afecto. Abraza por conveniencia. Y eso, en este contexto, es exactamente lo hizo con Figueroa.

La presencia del dúo neuquino en Tucumán — gobernador e intendente juntos, en el mismo acto, con la misma foto — no fue una casualidad logística. Fue un mensaje de unidad hacia adentro y de peso hacia afuera. Figueroa viajó junto al intendente neuquino porque Gaido es la cara de una ciudad que crece, que tiene obras, que da resultados visibles. Y los dos juntos le dicen al gobierno nacional, a los inversores y a la opinión pública provincial que Neuquén habla con una sola voz cuando le conviene. Ese detalle, en la cocina de la construcción política, vale una fortuna.

Rolando Figueroa y Mariano Gaido en Tucumán
Rolando Figueroa y Mariano Gaido en Tucumán 

Lo que Tucumán deja claro es que la relación Figueroa-Milei no es ideológica. Es transaccional, pragmática y mutuamente conveniente. Milei necesita que Vaca Muerta funcione para mostrar resultados económicos de cara a su reelección. Figueroa necesita que la Nación no le ponga palos en la rueda para que las inversiones energéticas sigan llegando. Ninguno de los dos tiene incentivo para romper ese equilibrio antes de 2027. Y los dos lo saben.

Pero la foto también tiene su trampa. Figueroa construyó La Neuquinidad con un abanico político que va del PRO al peronismo, pasando por el Frente Grande y el MPN. Muchos de esos dirigentes no son votantes naturales de Milei — algunos son abiertamente anti-libertarios. Aparecer abrazado al presidente le suma en el electorado liberal que le votó en 2023, aunque desafía su narrativa ante esa base variopinta que necesita para ganar en 2027. El equilibrismo que viene será quirúrgico.

El desafío real de Figueroa en el año electoral es convencer a los neuquinos de que él no es Milei aunque se saque fotos con Milei. Que el modelo neuquino — con obra pública, Estado presente y Compre Neuquino — es distinto al modelo libertario de achicamiento estatal. Esa diferencia la viene planteando puertas adentro desde hace meses. Cuando llegue la campaña provincial se dirá, tal vez, en voz alta y cargada de nitidez.

La vigilia de Tucumán fue una foto potente. Pero las elecciones provinciales de 2027 las va a ganar quien mejor explique qué hace Neuquén con sus regalías, cómo mejora la vida de los que no trabajan en el petróleo y por qué el boom de Vaca Muerta debería importarle al empleado público de Zapala o al comerciante de Centenario. Esa historia todavía está por escribirse.

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