El dólar mayorista superó los $1.500 y cerró en su nivel más alto de los últimos tres meses, en un escenario en el que el mercado comenzó a observar con mayor atención el equilibrio entre las tasas de interés en pesos y la presión sobre el tipo de cambio.
La señal que analizan los inversores es que el Gobierno podría estar dispuesto a tolerar una mayor suba del dólar para evitar que las tasas de corto plazo vuelvan a escalar y terminen encareciendo el crédito y afectando la actividad económica.

Según un análisis del economista Federico Pellegrini, el Banco Central habría inyectado cerca de $1,3 billones durante la última semana mediante operaciones de mercado abierto, el mayor volumen del año.
La medida se produjo mientras las tasas de corto plazo comenzaban a estabilizarse, después de varias semanas en las que el manejo de la liquidez había sido utilizado para contener las tensiones cambiarias.
En este contexto, el mercado interpreta que el equipo económico habría comenzado a poner un límite a la suba de las tasas, incluso aceptando que el dólar mayorista supere los $1.500.

El riesgo de que el dólar siga subiendo
Aunque las curvas de rendimiento en pesos se estabilizaron, todavía muestran tasas considerablemente superiores a las de hace un mes. Por eso, el principal interrogante pasa ahora por cuánto puede avanzar el tipo de cambio sin que vuelva a acelerarse la demanda de cobertura.
Pellegrini advirtió que una eventual baja de las tasas podría reducir el atractivo de permanecer posicionados en pesos.

“Si las tasas en pesos quedan por debajo de la inflación esperada o de la expectativa de devaluación, el carry trade pierde atractivo”, explicó.
Ante ese escenario, los inversores podrían comenzar a desarmar posiciones en moneda local para buscar cobertura en dólares, lo que agregaría presión sobre el mercado cambiario.
La licitación del Tesoro, el próximo test
El próximo examen para la estrategia oficial será la licitación del Tesoro prevista para este jueves.
Antes de esa operación, el Gobierno realizó un canje con el BCRA mediante el cual reemplazó una Lecap con vencimiento en agosto por un Boncap con vencimiento en 2027, con el objetivo de reducir parte de los compromisos financieros inmediatos.

El resultado de la licitación será seguido especialmente por el mercado cambiario. Una baja tasa de renovación podría liberar pesos que, si no encuentran alternativas de inversión atractivas, podrían dirigirse hacia el dólar.
“Una licitación floja no es sólo un problema fiscal. Puede convertirse en un problema cambiario”, sostuvo Pellegrini.
El desafío hacia 2027
El equilibrio será todavía más complejo hacia 2027, cuando coincidan los vencimientos de deuda en pesos con las necesidades de dólares y una eventual mayor demanda de cobertura.
Para Pellegrini, el desafío del Gobierno no pasa únicamente por conseguir los US$24.900 millones contemplados en el programa financiero, sino también por evitar que el mercado encuentre incentivos para dolarizarse.
En ese escenario, la principal incógnita será qué nivel de tipo de cambio está dispuesto a tolerar el Gobierno para mantener las tasas moderadas y evitar que el costo de sostener el peso termine trasladándose al crédito y a la actividad económica.
Fuente: Medios





