Una masiva jornada de huelga y protestas sacudió este viernes a Italia, donde cientos de miles de estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales salieron a las calles para reclamar medidas frente al aumento del costo de vida y cuestionar las políticas del gobierno de Giorgia Meloni. En Roma, la Policía reprimió a manifestantes que intentaron acercarse al Parlamento y utilizó cañones de agua para dispersar a los grupos que protagonizaron incidentes.
Las movilizaciones fueron convocadas por el sindicato Unione Sindacale di Base (USB) y se extendieron a decenas de ciudades, entre ellas Milán, Bolonia, Génova, Nápoles y Turín. En esta última también se registraron enfrentamientos, con el uso de bastones y un cañón de agua por parte de las fuerzas de seguridad.
En la capital italiana, la jornada comenzó con una marcha estudiantil y una acampada frente al Coliseo. Sin embargo, la tensión aumentó durante la tarde, cuando una columna de manifestantes procedente del barrio de Trastevere intentó superar el cordón policial para avanzar hacia el Parlamento. Los agentes respondieron con escudos y realizaron varias cargas en un paso sobre el río Tíber.

Según un primer balance provisional difundido por medios locales, ocho personas fueron retenidas para su identificación. Los incidentes continuaron en la ribera del río y en el barrio de Testaccio, donde algunos manifestantes arrojaron botellas, petardos y otros objetos contra los efectivos policiales. También se registraron contenedores de basura volcados y uno de ellos fue incendiado.
La Policía bloqueó además los accesos a la Piazza Colonna, donde se encuentra el Palacio Chigi, sede del Gobierno, y a la Piazza di Montecitorio, donde funciona la Cámara de los Diputados, para impedir que los manifestantes se acercaran a las principales instituciones.
El sindicato USB estimó que entre 1 millón y 1,5 millones de personas participaron en las movilizaciones en todo el país, aunque las autoridades no difundieron un balance oficial de asistencia. Por su parte, el Ministerio de Educación y Mérito informó que la huelga tuvo un seguimiento provisional del 7,57% en los establecimientos educativos, sobre la base del 54,73% de los centros contabilizados hasta las 17.
Los reclamos incluyeron mayores recursos para la educación, políticas de acceso a la vivienda y medidas para afrontar la inflación. Además de estudiantes y trabajadores del sector público, participaron camioneros, taxistas y agricultores, que cuestionan el aumento de los combustibles y el incremento del gasto en defensa.
Durante la movilización en Roma, encabezada por dos tractores y un taxi, los manifestantes recorrieron distintos puntos de la ciudad, entre ellos la estación central, el Coliseo y el Ministerio de Economía. Una de las consignas que se escuchó fue: “Necesitamos más viviendas, no más bombas”.
Las protestas también se desarrollaron en un contexto de tensión social tras los enfrentamientos registrados el 17 y 18 de octubre en Milán, Turín y Bolonia, durante otras movilizaciones contra el encarecimiento de la vida. Luego de esos episodios, el Gobierno anunció medidas para endurecer las normas de seguridad, con restricciones a las concentraciones públicas y sanciones más severas en determinados casos. También dispuso el despliegue de 500 militares para apoyar a las fuerzas policiales.
En paralelo, el Ejecutivo aprobó el 22 de octubre un plan de ayuda de 175,2 millones de euros destinado a camioneros, agricultores y pescadores afectados por el incremento de los combustibles. Además, el proyecto de presupuesto para 2027 que debate la coalición gobernante contempla medidas para jóvenes y familias, entre ellas un bono anual de 2.500 euros para trabajadores menores de 30 años.
Fuente: Medios




















