Las lluvias registradas en las últimas semanas en la región cordillerana mantienen en alerta el monitoreo de los ríos y embalses de la región. Ante el aumento de los aportes de agua, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) supervisa los caudales y ajusta la operación de las represas para moderar los escurrimientos y reducir el riesgo de crecidas.
El secretario técnico del organismo, Horacio Collado, explicó que el río Neuquén registra caudales de entre 500 y 550 metros cúbicos por segundo (m³/s). Además, indicó que la previsión es mantener las erogaciones por debajo de los 600 m³/s, cifra que las provincias utilizan como referencia para la línea de ribera.
De acuerdo con el funcionario, las precipitaciones acumuladas y la saturación de los suelos favorecen que continúen los aportes hacia los cursos de agua. Este escenario obliga a adecuar el manejo de los embalses y a incrementar las erogaciones desde el compensador de El Chocón.
Los límites para regular las crecidas
Collado señaló que el río Neuquén tiene un solo embalse para regular sus caudales, una característica que reduce las posibilidades de maniobra frente a determinados eventos hidrológicos. Sin embargo, explicó que las normas de manejo contemplan reservar capacidad en los embalses para amortiguar los picos de las crecidas, según la época del año.
El secretario técnico también advirtió que pueden producirse crecidas importantes a partir de lluvias intensas en la cordillera. No obstante, indicó que estos fenómenos suelen tener una duración acotada y que su evolución depende de las condiciones meteorológicas y del volumen de agua que recibe cada cuenca.
La recuperación de las reservas de agua
Otro de los puntos destacados por el referente de la AIC fue la mejora en los niveles de almacenamiento de los embalses, luego de varios años de sequía. Según detalló, hasta julio persistía una situación de escasez hídrica, pero las lluvias y nevadas registradas entre mediados de ese mes y septiembre aportaron un volumen importante de agua y permitieron recuperar las reservas.
Collado consideró que esta evolución es favorable para la disponibilidad del recurso y para atender las necesidades de abastecimiento durante los próximos períodos.
Por último, recordó que la región atraviesa ciclos húmedos y secos como parte de su variabilidad hidrológica. Si bien fenómenos como El Niño pueden influir en determinados períodos lluviosos, remarcó que las precipitaciones y las crecidas responden a distintas condiciones, por lo que cada cuenca debe analizarse de manera particular.
Fuente: Medios




















