La fe volvió a poner en marcha a un grupo de peregrinos desde Allen rumbo a Chimpay, en una travesía a caballo que ya lleva más de tres décadas y que tiene como destino la figura de Ceferino Namuncurá.
La propuesta forma parte de la Cabalgata de la Fe y la Amistad, una iniciativa que Miguel Martínez, presidente de la Asociación Gauchos Libres de Allen, sostiene desde hace 32 años.
En esta edición participan ocho cabalgantes y dos personas que acompañan el recorrido en vehículos de apoyo. Mientras avanzaban por la zona cercana a Chichinales, Martínez explicó en diálogo con Entretiempo, por AM550, qué mantiene viva esta tradición. “La fe. La fe es lo que nos mueve hace tantos años”, resumió.
Martínez comenzó su relación con los caballos durante la juventud, cuando participaba en carreras. Con el paso del tiempo dejó esa etapa y se volcó a las destrezas criollas y las cabalgatas, hasta convertir esa pasión en una peregrinación que cada año une Allen con Chimpay.
Para Martínez, la figura de Ceferino Namuncurá ocupa un lugar central en la travesía. “Ceferino significa un guía sanador. Por eso todos los años vamos a agradecerle”, contó.
El grupo no siempre tiene la misma cantidad de integrantes. Algunos vuelven cada año y otros se incorporan por primera vez, pero la cabalgata se mantiene. “A veces somos muchos y otras veces somos menos, pero siempre estamos”, sostuvo Martínez.

Esta edición coincide además con una fecha especial: el 140° aniversario del nacimiento de Ceferino Namuncurá, lo que incrementó la expectativa por las celebraciones previstas en Chimpay.
Una tradición que también une a un padre y su hija
La cabalgata tiene además una historia familiar. Miguel Martínez viaja junto a su hija, quien lo acompaña en este recorrido desde hace más de 20 años.
A sus 72 años, reconoce que el esfuerzo físico ya no es el mismo que cuando era joven y destaca el acompañamiento de su hija durante el trayecto. “Ella siempre está atenta y me ayuda”, contó.
Su vínculo con los caballos también continúa fuera de esta peregrinación. Su hija trabaja con personas con discapacidad y ambos participan de actividades relacionadas con la equinoterapia. Así, los animales que acompañan la cabalgata forman parte de una historia familiar que reúne tradición, trabajo y acompañamiento.
Un sacerdote se sumó por primera vez a la cabalgata
Esta edición también tendrá una participación especial: el sacerdote Alexis Julio Oser, a cargo de la parroquia Santa Catalina de Allen, decidió realizar por primera vez la peregrinación a caballo. “Esta es la primera vez que hago la peregrinación a caballo”, contó mientras acompañaba al grupo.
Oser ya tenía un vínculo con la cabalgata. Desde hace tres años participa en la bendición de los peregrinos y el año pasado recibió la invitación para sumarse al recorrido.
“Me dijeron: ‘Padre, el año que viene no se nos escapa, va con nosotros’. Entonces les dije: ‘Bueno, vamos a organizarnos. Si es de Dios, se dará’”. Este año finalmente montó y se incorporó al grupo.
La devoción del sacerdote por Ceferino Namuncurá nació mucho antes de su llegada a Allen. Oser nació y creció en Catriel, donde, según relató, la figura del joven beato está presente en la vida cotidiana de muchas familias.
“Ceferino es nuestro. Y eso es muy lindo, porque uno que es de estas tierras patagónicas siente que es uno de los nuestros”, expresó.
Para el sacerdote, la vigencia de Ceferino también está relacionada con su preocupación por las necesidades de su pueblo. Recordó que, siendo muy joven, observó las dificultades de las comunidades y buscó formarse para poder ayudar. “Cada uno puede preguntarse qué puede hacer desde su lugar”, reflexionó.
La propuesta, agregó, puede alcanzar tanto a creyentes como a quienes no profesan una religión. “Si todos tiramos para el mismo lado, vamos a avanzar como pueblo”, sostuvo.
Peregrinar como una forma de oración
Oser también definió la peregrinación como un momento de búsqueda personal. “Peregrinar significa salir de la zona de confort para encontrarse con Dios”, señaló.
Y agregó una imagen que resume el espíritu de la travesía: “Cada paso que uno da, cada tranco, en este caso con los caballos, puede ser una oración”.
Para el sacerdote, el camino físico también ofrece un espacio para revisar las propias decisiones, detenerse y encontrar nuevos sentidos. La edición de este año tendrá además un significado especial por el 140° aniversario del nacimiento de Ceferino. La celebración tendrá como lema: “Con Ceferino y el Papa León, seamos artesanos de la paz y la humanización”.
“Vamos a pedirle también a Ceferino por los frutos de este tiempo y para que todos podamos sentirnos, más allá de las creencias o la religión de cada uno, artesanos de paz y de humanización”, expresó Oser.
Chimpay prepara tres días de celebraciones
La cabalgata tendrá como destino Chimpay, donde se desarrollará un amplio cronograma de actividades durante tres días.
El programa comenzará el viernes 28, a las 9, con la apertura del monumento y la bendición. A las 11 habrá una misa con bendición de niños y familias y a las 16 se realizará la misa de recepción de los peregrinos. La primera jornada terminará a las 20 con una vigilia de oración por la humanización y la paz.
El sábado 29 continuará con la apertura del monumento y una misa a las 11. Durante el día se desarrollarán bautismos, encuentros, espacios de reflexión y actividades para jóvenes.
También habrá charlas vinculadas con la inteligencia artificial, la conciencia y la dignidad humana, además de propuestas relacionadas con las adicciones. Por la noche se realizará un encuentro junto al fuego y una propuesta musical protagonizada por jóvenes.
El domingo 30 será el día central. A las 7 comenzará la oración del amanecer junto a la Cruz del V Centenario y a las 8 se celebrará la misa del peregrino. A las 9 partirá la procesión desde la cruz hacia el Parque Santuario. La misa central será a las 11 y luego se realizará la bendición y el envío misionero de los jóvenes. Las actividades terminarán a las 16 con la misa de despedida de los peregrinos.
Entre caballos, familias, oración y kilómetros recorridos, la cabalgata que une Allen y Chimpay vuelve a cumplir su objetivo: mantener viva una tradición que, después de 32 años, continúa teniendo a la fe y a Ceferino Namuncurá como motores del camino.
Fuente: Medios.













