La ola de frío que atraviesa gran parte del país volvió a poner en evidencia las limitaciones del sistema de transporte de gas. Aunque Argentina registra niveles récord de producción, la infraestructura disponible resulta insuficiente para abastecer la demanda durante los picos de consumo invernal, lo que obliga a aplicar cortes preventivos en industrias y estaciones de servicio con contratos interrumpibles.
Actualmente, el país produce alrededor de 140 millones de metros cúbicos de gas por día, un volumen histórico impulsado principalmente por Vaca Muerta. Sin embargo, durante las jornadas de temperaturas extremas el consumo supera los 180 millones de metros cúbicos diarios, generando un déficit que debe cubrirse mediante importaciones de Gas Natural Licuado (GNL).

Especialistas consultados por medios coinciden en que el principal problema no es la producción, sino la falta de infraestructura para transportar el gas desde los yacimientos hasta los centros de consumo.
El exsubsecretario de Hidrocarburos Juan José Carbajales explicó que “la restricción de transporte obedece a la falta de obras de ampliación y potenciación de la red de ductos troncales existente”.

“No hay infraestructura de transporte para evacuar desde Vaca Muerta la cantidad de gas que requieren la demanda residencial, la generación eléctrica y la industria”, afirmó.
En la misma línea, la exsecretaria de Energía Flavia Royon sostuvo que el país atraviesa un momento de producción récord, pero todavía enfrenta problemas porque las obras necesarias no fueron completadas.
“El transporte no alcanza y por eso hay cortes. Tampoco se soluciona únicamente importando GNL”, señaló.

Obras pendientes
El Gasoducto Perito Moreno permitió reducir las importaciones de gas, aunque especialistas remarcan que todavía faltan obras complementarias para aprovechar plenamente la producción de Vaca Muerta.
Carbajales recordó que el Gobierno demoró la aprobación de una iniciativa privada impulsada por Transportadora de Gas del Sur (TGS) para ampliar la capacidad del gasoducto.

“Esa obra permitirá incrementar en 14 millones de metros cúbicos diarios la capacidad del sistema, pero recién estará disponible para el próximo invierno”, indicó.
Royon coincidió en que esa ampliación mejorará el abastecimiento del centro del país y reducirá la necesidad de importar GNL, aunque advirtió que el norte argentino seguirá enfrentando dificultades.
“La obra resuelve gran parte de la demanda del centro del país, pero continúa faltando un gasoducto que permita llevar más gas hacia el norte. Esa infraestructura todavía ni siquiera está proyectada”, afirmó.
La situación se agravó además por la decisión de dejar de importar gas desde Bolivia, una fuente que históricamente reforzaba el abastecimiento durante el invierno.

Según Carbajales, esa medida redujo aún más la disponibilidad de gas para las provincias del Noroeste Argentino (NOA).
Impacto sobre la industria
Las restricciones afectan especialmente al sector industrial. Se estima que entre 120 y 130 empresas registran interrupciones en el suministro, principalmente en las provincias del norte del país.
La Unión Industrial de Tucumán expresó su “profunda preocupación” por las restricciones y advirtió que la situación compromete la producción, el empleo y la competitividad de las economías regionales.

Ante la escasez del gas local, muchas industrias deben recurrir al GNL importado, cuyo costo resulta muy superior.
Desde la Unión Industrial de Córdoba cuestionaron que las empresas deban hacerse cargo de gestionar directamente esas importaciones.
“Las empresas tienen que producir. No pueden convertirse, de un día para otro, en especialistas en licitaciones de GNL, contratos energéticos y alternativas de abastecimiento dentro de un mercado técnico y complejo”, señalaron.
Por su parte, la Unión Industrial de Tucumán advirtió que algunas compañías llegan a pagar cerca de 27 dólares por millón de BTU por el gas importado, mientras que en otras regiones del país el mismo insumo cuesta alrededor de 3 dólares por millón de BTU.

Para Carbajales, el escenario obliga a muchas industrias a reducir o detener la producción o reemplazar el gas por combustibles más costosos y contaminantes, como el gasoil o el carbón.
“Conviven dos situaciones adversas para la industria: un gas mucho más caro y, en el caso del NOA, cortes que pueden extenderse hasta 60 días”, explicó.
La solución de fondo
Los especialistas coinciden en que la respuesta definitiva pasa por ampliar la infraestructura de transporte.
En ese sentido, Carbajales sostuvo que la solución estructural consiste en construir un nuevo gasoducto entre Tratayén, en Neuquén, y La Carlota, en Córdoba.
“El proyecto está siendo analizado por el sector privado, que ahora debe conseguir demanda y financiamiento para concretarlo”, concluyó.

Fuente: Medios






