Ante el pronóstico de lluvias para los próximos días, la Municipalidad de Neuquén activó un operativo especial para reforzar el control del sistema pluvial de la ciudad. El objetivo es despejar los sumideros antes de las precipitaciones, mantener bajo vigilancia los puntos más sensibles durante la tormenta y realizar un relevamiento posterior para detectar posibles inconvenientes en el escurrimiento.
Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana, explicó que las tareas preventivas ya comenzaron con recorridas por distintos sectores para retirar residuos de las rejas de los sumideros. El municipio cuenta con más de 3.000 de estos puntos, además de canales entubados y otros que permanecen a cielo abierto.
“Un día de tormenta no te tiene que encontrar con residuos sobre la reja. Por eso ya empezamos a limpiarlos”, señaló Haspert.

Para afrontar el operativo se articula el trabajo de personal de la Secretaría de Movilidad y Servicios al Ciudadano, la Subsecretaría de Limpieza Urbana y Defensa Civil. Las cuadrillas recorren distintos barrios y priorizan aquellos lugares donde podrían producirse inconvenientes durante una lluvia intensa.
El funcionario advirtió que uno de los problemas que suelen encontrarse en los canales a cielo abierto es la presencia de residuos arrojados por vecinos. Estos elementos pueden terminar bloqueando el paso del agua y dificultar el escurrimiento.
Una ciudad que necesita más infraestructura pluvial
Haspert sostuvo que Neuquén atraviesa un escenario diferente al de décadas atrás. La ciudad históricamente no tuvo un sistema pluvial de grandes dimensiones porque las precipitaciones eran poco frecuentes, pero el aumento de tormentas intensas obligó a modificar esa planificación.
“Neuquén no se consideraba una ciudad donde necesitábamos un sistema pluvial porque llovía muy poco. Eso cambió”, explicó.
Según el funcionario, el cambio climático es uno de los factores que deben contemplarse al momento de planificar nuevas obras. La ubicación de la ciudad entre la barda y el río también genera desafíos cuando se registran lluvias de gran intensidad en períodos cortos, ya que una gran cantidad de agua puede acumularse rápidamente y aumentar la velocidad de los cursos de escurrimiento.
Una tormenta registrada días atrás permitió, además, evaluar el funcionamiento del sistema y detectar los sectores que requieren mayor atención.

Qué hará el municipio durante y después de la tormenta
El operativo continuará una vez que comiencen las precipitaciones. Las cuadrillas permanecerán atentas a los sumideros para detectar posibles obstrucciones y actuar rápidamente ante cualquier inconveniente.

Neuquén cuenta además con ocho estaciones de bombeo ubicadas en sectores donde el agua no puede escurrir únicamente por pendiente y debe ser impulsada mediante bombas.
Durante la tormenta también se controlarán los arroyos Villa María y Durán. Haspert explicó que en esos sectores suelen encontrarse distintos tipos de residuos que pueden obstaculizar el paso del agua, desde basura hasta objetos de gran tamaño.
Una vez finalizadas las precipitaciones, las cuadrillas volverán a recorrer la ciudad para analizar el funcionamiento del sistema y localizar los puntos donde el agua haya tardado en drenar. La presencia de barro, piedras o residuos arrastrados por la corriente puede indicar la existencia de algún tipo de obstrucción.
Las recomendaciones para los vecinos
Desde el municipio también solicitaron colaboración a los vecinos antes de la llegada de la lluvia. Una de las principales recomendaciones es revisar y limpiar las canaletas de las viviendas para evitar inconvenientes.
Además, pidieron que, si la intensidad de la tormenta supera lo previsto, los residuos permanezcan dentro de los domicilios hasta que mejoren las condiciones. La basura que queda en la vía pública puede ser arrastrada hacia los sumideros y provocar obstrucciones.
También solicitaron no retirar las rejas de los sumideros. Estas estructuras evitan el ingreso de objetos como botellas y cartones y, al mismo tiempo, reducen el riesgo de caídas en conductos que pueden alcanzar hasta dos metros de profundidad.
Ante una reja que presente algún inconveniente, los vecinos pueden comunicarse al 147 para solicitar la intervención del municipio.
Frente al pronóstico de lluvias, las tareas habituales de las cuadrillas quedaron en segundo plano y gran parte del personal fue destinado al operativo preventivo. “Quedamos todos afectados a estos recorridos”, explicó Haspert, en referencia al trabajo que implica controlar los más de 3.000 sumideros de la ciudad.
Fuente: Medios















