El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, encabezó en la Legislatura de Viedma el acto por los 40 años del proyecto de traslado de la Capital Federal, impulsado por el expresidente Raúl Alfonsín, y lanzó fuertes críticas al modelo de desarrollo del país.
Durante su discurso, el dirigente sostuvo que el federalismo en Argentina “está vacío” y cuestionó la persistencia de una estructura centralista que, según afirmó, sigue condicionando el crecimiento equitativo del territorio.
“Es un federalismo sin ciudadanos, que se limita a números y relaciones fiscales, pero que no garantiza igualdad de oportunidades”, planteó Pesatti ante más de 200 asistentes, entre autoridades, legisladores y referentes políticos.

El vicegobernador reivindicó la visión estratégica de Alfonsín, al señalar que el proyecto de trasladar la capital buscaba romper con una matriz histórica centrada en el puerto de Buenos Aires, basada en la exportación de materias primas y con escaso desarrollo industrial.
“Era una propuesta para pensar una Argentina distinta, que mire hacia el sur, hacia el mar y hacia su enorme potencial productivo”, expresó.
En ese sentido, puso el foco en la necesidad de avanzar hacia una industrialización de la Patagonia, advirtiendo sobre los riesgos de sostener un modelo extractivista que limita el desarrollo regional.
Además, remarcó la importancia de la geografía como herramienta política, al considerar que el territorio debe guiar las decisiones estratégicas del país.
El acto también incluyó la presentación de un ciclo de entrevistas documentales, disponible en plataformas digitales, que recupera testimonios históricos del proyecto, incluyendo voces del propio Alfonsín, del expresidente brasileño José Sarney y de exdirigentes vinculados a la iniciativa.

En paralelo, se anunció el concurso de ensayos “Argentina Descentralizada: 40 años después”, impulsado por la Legislatura de Río Negro junto a la Asociación Amigos de lo Nuestro, con el objetivo de reflexionar sobre la vigencia del proyecto y los desafíos actuales.
Como cierre, se inauguró una instalación artística en el hall central del Parlamento, que propone un recorrido visual e inmersivo sobre la historia y el significado del traslado de la capital a Viedma.







