Durante la madrugada de este jueves, delincuentes destruyeron e incendiaron un equipo eléctrico de media tensión valuado en $65 millones que había instalado la distribuidora EDERSA para mejorar la calidad del servicio en el oeste de General Roca. El ataque ocurrió en una obra ubicada sobre calle Las Petunias y Ruta Provincial N.º 6, donde se había montado un sistema destinado a regular automáticamente la tensión del alimentador troncal de 13,2 kV.
El equipamiento, que pesaba más de 1.500 kilos, formaba parte de una obra proyectada desde hacía tiempo y estaba próxima a ser puesta en funcionamiento. Su incorporación tenía como objetivo sostener niveles adecuados de tensión especialmente durante los períodos de mayor demanda.
El jefe de Operaciones y Mantenimiento de EDERSA, Leonardo Mauritsh, expresó:
“El objetivo era mejorar la calidad del servicio, mantener niveles de tensión adecuados cuando la demanda aumenta. Estamos bastante amargados con lo que pasó, es una obra que venimos proyectando desde hace tiempo y que esperábamos inaugurar en estos días”.
De acuerdo con testigos, los autores llegaron al lugar en un vehículo equipado con un carretón y derribaron el equipo para luego incendiarlo. La principal hipótesis es que buscaban cobre y, al comprobar que el dispositivo estaba construido con aluminio, decidieron prenderlo fuego.

Mauritsh explicó que la empresa viene utilizando aluminio en este tipo de instalaciones desde hace varios años:
“Los delincuentes pensaron que este equipo tenía cobre, pero en realidad están fabricados con aluminio. Ya hace varios años que la empresa tomó la decisión de instalar equipos de aluminio, tanto en transformadores como reguladores”.
Una obra que quedó destruida antes de entrar en funcionamiento
El equipo había sido instalado para beneficiar a más de 5.000 usuarios del oeste de Roca, entre ellos fábricas, galpones de empaque, comercios y barrios residenciales. La obra buscaba mejorar especialmente el suministro durante el verano, cuando aumenta el consumo tanto por la actividad frutícola como por la demanda domiciliaria.
“Estamos hablando de una obra más que importante, con la que íbamos a alcanzar a más del 15% de los usuarios de la ciudad. El proyecto apuntaba a incrementar los estándares de calidad de suministro, sobre todo en el verano, cuando los consumos se disparan por la actividad frutícola y la demanda residencial”, agregó el ingeniero.
El área que iba a beneficiarse con la mejora incluye los barrios J.J. Gómez, Alta Barda, Chacra Monte, Colonia 17 de Octubre y La Martina, además de sectores cercanos. También estaban contempladas zonas rurales como Bodega Humberto Canale, Paso Córdoba, Cuatro Galpones, INTA Viejo y Guerrico.
El ataque provocó preocupación dentro de la empresa porque dejó inutilizada una obra que estaba a punto de entrar en servicio y obligará a analizar alternativas para su reposición. Además, el hecho volvió a poner en discusión la seguridad de las instalaciones eléctricas y los antecedentes de robos y ataques contra infraestructura de la distribuidora en distintos puntos de la región.
La investigación deberá determinar quiénes fueron los responsables del ataque y reconstruir cómo lograron retirar y destruir un equipamiento de semejante tamaño y peso.
Fuente: Medios.















