La tarde del jueves comenzó nublada en Roca, pero el clima no impidió que el Predio Ferial Municipal se llenara desde temprano. Cuando comenzó el acto oficial, alrededor de las 14, el lugar ya estaba ocupado por escuelas, docentes y cientos de chicos, que recorrían los stands, participaban de juegos y se sumaban a los talleres.
La octava edición de la Feria Municipal del Libro se extenderá hasta el domingo 4 de octubre, de 9 a 23, con entrada libre y gratuita. Este año, el predio presenta una distribución renovada respecto de la edición anterior: las carpas forman un paseo alrededor de un patio central que facilita el recorrido entre las distintas propuestas.
En las carpas Juan Raúl Rithner y Paola Kaufmann se desarrollaron talleres destinados a chicos, mientras que en otro sector transmitió en vivo Antena Libre, la radio universitaria de la Universidad Nacional del Comahue. También se instalaron carros gastronómicos y una de las novedades de esta edición, la confitería Mónica, que ya funcionaba durante la apertura.
La Feria del Libro fue declarada de interés provincial
El acto de apertura estuvo encabezado por la intendenta María Emilia Soria, junto al senador nacional Martín Soria, legisladores provinciales, concejales y funcionarios municipales.
Durante la ceremonia, los legisladores José Luis Berros y Luciano Delgado Sempé entregaron a la jefa comunal el reconocimiento que declara a la Feria Municipal del Libro de Roca de interés provincial.

Soria destacó especialmente la participación de las instituciones educativas. En esta edición se inscribieron 54 escuelas, que llevarán alrededor de 4.200 estudiantes a recorrer la feria entre jueves y viernes. La mayoría pertenece a Roca, aunque también participan establecimientos de Allen, Fernández Oro, Ingeniero Huergo y Cervantes.
“Sé que no es simple conseguir la autorización, que la madre lo firme en tiempo, el seguro, el permiso. Pero ahí está la clave: salir del lugar cómodo y buscar experiencias nuevas para los más chicos”, expresó la intendenta.
También resaltó el cambio de escala respecto del año pasado, cuando la feria se desarrolló en un espacio más reducido y reunió a más de 12.000 personas. “El año pasado estábamos mucho más apretados y hoy tenemos un montón de espacio”, señaló.
Entre las modificaciones de esta edición se encuentra el nuevo auditorio Jorge Luis Borges, con mayor capacidad, además de pantallas instaladas en el exterior para que quienes no puedan ingresar puedan seguir las actividades.

Para Soria, la feria forma parte de una política pública vinculada con la promoción de la lectura y la cultura. “La feria se camina, se toca, se pregunta, se conversa con el autor y sobre todo se disfruta”, resumió.
Durante su discurso también se refirió al rol de la educación y la cultura y recordó que este año se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976. En ese marco, anticipó que durante la noche Tango Nova presentaría canciones que fueron prohibidas durante la dictadura.
La edición 2026 lleva como lema “Leer entre bardas”, una propuesta que, según explicó la intendenta, invita “a leer desde lo propio”: el viento, las bardas, el canal, el río, las chacras y las calles de los barrios.
Juan Solá y una actividad con estudiantes
La conferencia de apertura estuvo a cargo del escritor Juan Solá, nacido en La Paz, Entre Ríos, y criado en Resistencia, Chaco. Publicó su primer libro, Cuentos para compartir, cuando tenía diez años y luego escribió novelas como La Chaco, Ñeri y Naranjo en flúo. Actualmente vive en San Martín, provincia de Buenos Aires.
Durante la mañana, Solá compartió una actividad con estudiantes de distintas instituciones, vinculada directamente con el lema de la feria. Los jóvenes trabajaron en cartas y documentos dirigidos a los responsables de un proyecto ficticio: la construcción de un complejo hotelero en las bardas de Paso Córdoba.

Durante su presentación, el escritor leyó fragmentos de esos trabajos, entre ellos: “Este no es un espacio vacío, dicen, sino un espacio lleno de naturaleza y de memoria”.
A partir de esos textos, reflexionó sobre la participación de los jóvenes y cuestionó la idea de que existe desinterés por parte de las nuevas generaciones. También destacó el valor de la imaginación y la memoria como herramientas para construir identidad.
“Si tenemos libros tendremos imaginación. Si tenemos memoria tendremos territorio, pero si tenemos respeto por la voz de nuestros jóvenes tendremos futuro”, expresó al finalizar.
Libros, escuelas y bibliotecas populares
Durante la primera jornada, los stands tuvieron un movimiento constante, especialmente por la presencia de grupos escolares. Melina, de la Librería de la Fe de Roca, contó que los libros infantiles fueron algunos de los más buscados y que también hubo interés entre los adolescentes.
“Los libros infantiles son los que más se han llevado”, señaló. Entre los ejemplares más solicitados también aparecieron títulos vinculados con youtubers y los libros favoritos de los jóvenes.
La librera destacó además que la feria permite acercarse a personas que quizás no suelen visitar una librería. Aunque el tiempo de atención es diferente al de un local comercial, consideró que el evento genera oportunidades para que nuevos lectores entren en contacto con los libros.

También participaron establecimientos educativos de distintos barrios. La maestra Leonarda Albarracín, de la Escuela 223 de Villa Obrera, llegó junto a estudiantes de primero a quinto grado.
Aunque el grupo no consiguió cupos para los talleres, los chicos pudieron participar de los juegos y recorrer los distintos stands. La docente explicó que la escuela mantiene un vínculo cercano con la biblioteca del barrio y que uno de sus objetivos es “crear una escuela acostumbrada a la lectura”.
Durante la visita también estaba previsto que los estudiantes recorrieran el espacio dedicado a memoria, verdad y justicia, un eje que habían trabajado previamente en la escuela.
Por su parte, integrantes de la biblioteca popular Quintún de J.J. Gómez participaron de la apertura y tienen previsto regresar el sábado, jornada asignada a las bibliotecas populares.
Para sus representantes, la feria permite “volver al romanticismo del libro” y alejarse por un momento de las pantallas. Sobre la situación actual del sector cultural, señalaron: “Cultura nunca fue prioridad, pero ahora menos que nunca”.
Desde la organización, Ricardo La Sala, director de Cultura, estimó que durante la apertura circularon entre 3.000 y 4.000 personas por el predio. Atribuyó la convocatoria al trabajo previo de planificación y destacó que todas las propuestas tienen acceso gratuito.

Luis Pescetti llenó el auditorio
Uno de los momentos más convocantes de la primera jornada fue el espectáculo de Luis Pescetti. Cerca de las 15.30 comenzó a formarse una extensa fila frente al auditorio y, minutos después, la sala central quedó colmada de chicos, familias y grupos escolares.
Quienes no pudieron ingresar siguieron el espectáculo desde el exterior, a través de la pantalla instalada especialmente para la ocasión.
Entre el público también hubo numerosos adolescentes, que acompañaron con risas y participación una propuesta pensada principalmente para los más chicos.
La programación continuó durante la noche con la presentación del libro La extranjera, de Gonzalo Heredia, y luego con Canciones prohibidas en la dictadura, de Tango Nova.
La agenda continúa este viernes con nuevas actividades y la participación de María O’Donnell, mientras que la Feria Municipal del Libro mantendrá sus puertas abiertas hasta el domingo con propuestas literarias, talleres, espectáculos y actividades gratuitas para todo público.
Fuente: Medios.















