El gobernador Rolando Figueroa presentó el martes el balance de los primeros mil días de gestión bajo una consigna que resume el criterio: “1.000 días, 1.000 razones, 1.000 obras“. Hacia fines de 2026 la provincia tendrá 1.075 obras financiadas exclusivamente con fondos provinciales. El dato, que podría quedar en la cifra de ocasión, viene acompañado de una definición que ordena el resto: “Los cambios requieren esfuerzo y planificación, no surgen por magia ni por oportunismo electoral”.
El eje de la exposición volvió a ser el mismo que el gobernador repite desde hace meses. De cada barril de petróleo exportado, a Neuquén le queda el 13 por ciento, mientras el Estado nacional se lleva el 17 y otro 10 se reparte entre el resto de las provincias “sin ningún costo, sin que hagan nada”. Con ese porcentaje, la provincia debe sostener el crecimiento de una población que suma más de 70 habitantes por día. “Son alrededor de 30 mil personas al año, es como otro Chos Malal que se suma”, graficó Figueroa. El plan vial de mil kilómetros nuevos, los 100.000 metros cuadrados de escuelas, los 21.000 estudiantes becados y las 30.000 soluciones habitacionales del plan Neuquén Habita son la respuesta a esa aritmética.
La confirmación de que el modelo rinde llegó cuatro días después, con los números del comercio exterior. En el primer semestre de 2026 las exportaciones de bienes con origen en Neuquén alcanzaron los 4.303,8 millones de dólares, un 42 por ciento más que en el mismo período del año pasado. La provincia concentra el 8,7 por ciento del total nacional y casi la mitad de todo lo que exporta la Patagonia, y ya se ubica tercera entre las provincias exportadoras del país.
El detalle de esa cifra explica también el desafío. Combustibles y Energía representa el 98,2 por ciento del total, con el petróleo crudo concentrando el 92,4 por ciento de ese rubro. Estados Unidos y Chile absorben el 58,1 por ciento de las ventas energéticas. Es una estructura potente y, al mismo tiempo, muy concentrada. Por eso los rubros menores merecen atención: las manufacturas de origen agropecuario crecieron 11,6 por ciento, con filetes de pescado y vino a la cabeza, y las exportaciones a Japón subieron 58,8 por ciento. Son números chicos que marcan el camino de la diversificación que la propia gestión declara como objetivo.
La tercera escena de la semana ocurrió el sábado, cuando Figueroa se reunió con representantes de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales. El planteo no fue una presentación genérica de oportunidades, sino una apuesta concreta: posicionar al GNL neuquino como un producto con atributo ambiental diferencial. “Estamos muy enfocados en reducir las emisiones de metano”, dijo el gobernador, en línea con lo que ya había planteado en el encuentro Vaca Muerta Metano Near Zero. Europa exige sistemas precisos de medición, reporte y verificación, y la provincia avanzó durante septiembre en la recepción de los primeros reportes obligatorios del sector.
Ahí está, quizás, el dato más interesante de estos días. Neuquén no solo exporta más: empezó a discutir con qué atributos exporta. La reducción de metano no es una concesión ambientalista sino una condición de acceso a los mercados que mejor pagan, entre ellos Japón y Corea del Sur. Esa lectura convierte una exigencia regulatoria en ventaja competitiva, y explica por qué la agenda internacional del gobernador dejó de ser una gira de presentación para volverse una negociación técnica. “Sin sustentabilidad social no hay proyecto económico”, sostuvo Figueroa al cerrar el balance de los mil días. La frase vale también hacia afuera: sin credenciales ambientales no hay mercado europeo.















